lunes, 10 de marzo de 2014

Pasado, presente y futuro...

Hacer un resumen de mis 34 años de vida es prácticamente imposible, pero contar brevemente mi historia como obesa sí se puede, aún cuando esa condición tiñe todos los matices de la existencia. 
Creo que la mayoría de los obesos caminamos por el mismo sendero, años más, años menos, todo se inicia en la infancia. En mi caso a los seis años, con la entrada a la primaria. Ese detalle me valió el mote de "la gorda" hasta séptimo grado, cuando mi sobrepeso era de a penas unos kilos. No tenía nombre para muchos de mis compañeros, era simplemente "la gorda". Y yo lo sufría, pero también intentaba remarla contra viento y marea. En secundaria me rodeé de gente con más cerebro, y me llamaron por mi nombre, el nombre con el que mis viejos me anotaron, Verónica, también me decían Vero, Verito, pero "gorda" no. No fue fácil, pero fue mejor que los años anteriores, rodeada de amigos que me valoraban por mi personalidad, por mi compañerismo, por mis conocimientos.
El resto es historia, todos pasamos por subidones y bajadas extremas de peso, auriculoterapia, iriología, homeopatía que resultaban ansiolíticos y globulitos que eran placebos de azúcar. Cuarenta kilos abajo, cincuenta kilos arriba, una montaña emocional plagada de discriminación y anfetaminas disfrazadas de complementos naturales. Enfermedades asociadas a la obesidad, otras que no. 
La vida seguía vertiginosamente, entre dieta y dieta terminé el secundario, empecé la facultad, empecé a trabajar, me puse de novia, dejé la facultad, me separé, volví a la facultad, trabajé y estudié, se me rompió el corazón several times, gané muchos amigos, perdí algunos, conocí al amor de mi vida, me mudé, nos volvimos a mudar, se incendió nuestra casa, perdimos todo, nos mudamos de nuevo, resurgimos de las cenizas, y las dietas seguían...
Mirando atrás veo que convivir con la obesidad, es tener una discapacidad pero de la cual la gente se puede reír. Salvando las distancias, te reirías de un discapacitado motriz? de un ciego? de un sordo?, yo no. Y aunque existe gente hija de puta, los chistes de gordos le ganan por lejos al resto. Frases como "hasta ese talle no llegamos", "sos gorda porque querés, cerrás la boca y listo", etc, son moneda corriente para los que tenemos esta enfermedad, esta adicción. 
De golpe, llegás a los 34 años y te das cuenta que querés tener hijos,... y ahora??? cagaste, no podés correr ni al colectivo, imaginate criar a un pibe! Ni hablar del tema de la concepción y los riesgos del embarazo. Y de salud cómo andamos? Horrible, te sentís mal la mayoría de los días, física y psicológicamente. No existe el "gordo feliz", no jodamos. Y se te ocurre googlear y llegás a leer sobre las cirugías bariátricas, y puff! abrís los ojos. Sabés que no es mágico, pero ves los resultados.
Ahí se inicia el camino hacia la salud, a veces burocrático (demasiado), a veces doloroso, a veces lleno de felicidad.
Ni les cuento lo que fue conseguir por derecha una primera entrevista con el cirujano, llamadas, cartas de queja, pero cuando pensás que nunca lo vas a conseguir aparece alguien que te da una mano. Una mano de las importantes, esas que te cambian la vida. Y es así que en Octubre de 2013 tengo mi primera consulta y salgo con una lista infinita de estudios y muuuuchas órdenes para pedir turnos y turnos.
Empecé en un espiral de entrevistas, después del cirujano vino el nutricionista, y la psicóloga, y los estudios: cinco de sangre, uno de orina, electrocadiograma con visita al cardiólogo dos veces, espirometría, radiografía de pecho, radiografía seriada, ecografía de tooodas las partes del cuerpo que se te ocurran, dos endoscopías que incluyen mi primera visita a un quirófano, vacunas, polisomnografía, manometría esofágica y phmetría esofágica que te incluye por el mismo precio una manguerita que va de la nariz hasta el estómago durante 24 horas, ginecóloga y ya no me acuerdo qué mas!
Y desde el 18 de Octubre del 2013, voy a un taller semanal con el nutricionista (capo como pocos, y eso que conocí muchos en mi vida) y la gente que se va a operar y... operados! Veo a la gente y no puedo creer que las fotos que me muestran de hace un año son de la misma persona. Están diferentes, no sólo tienen menos kilos, también tienen una vitalidad descomunal. Me hablan de tropiezos pero que se puede llegar a ser saludable, activo.
En ese punto dejo toda mi tara mental en la puerta del hospital, dejo atrás toda la mierda que me "regalaron" mis compañeritos, los desconocidos que opinan sin conocerte, las publicidades, la televisión, la sociedad misma. También mis propias mierdas, las que me hacían resistir al cambio, si voy a seguir siendo YO, por qué tengo miedo?... Y dejo el miedo atrás también, ya pasé por demasiadas cosas en la vida, y me percato que si no estoy bien conmigo misma no puedo estar bien con nadie. Y que valores le voy a trasmitir a mi hij@ si me siento enferma, deprimida, sin ganas de nada? No viejo, saco fuerza de donde no tengo, de esa misma que busqué para resurgir de las cenizas el 4 de Agosto del 2012 cuando perdimos todo y me hago un batallón invencible. Voy adelante pero tengo a mi amor, a mi familia, a mis amigos y hasta mis perros siguiéndome y acompañandome al cambio. Lo planteo como una de esas batallas épicas que tanto me gustan leer, me armo con lo mejor que encuentro y me mando segura, gritando, justamente haciendo lo opuesto a lo que hice durante toda mi vida. No me voy a esconder, no me voy a conformar, y aunque cueste sé que vale la pena.
Aparecen los que te dicen "para qué? si así estás bien" o "no podés bajar con dieta nomás, para qué te vas a arriesgar?". A lo que respondo "NO", y ese "NO" sale de lo más profundo del alma. No puedo bajar con dieta y ya, lo intenté mil veces. Arriesgarme? Me arriesgo todos los días a morirme de mil enfermedades que vienen gracias a la obesidad.
Y en estos meses empiezo a bajar de peso, lento para seguro, y me hago un esguince en el tobillo sano, y en el otro tengo el linfedema, y tengo que lidiar con jefes de mierda en el laburo, y con los mismos pelotudos de siempre en la calle, pero hasta con la bota en la pierna sigo, esta vez nadie me para.
Las cosas empiezan a salir bien, no una cosa de locos, hiper-optimista, pero mejoran. Otro jefe (alivio), se me cura el tobillo (alivio), y dejo de escuchar a los pelotudos, los anulo con una capacidad mental desconocida, como una especie de don de escucha selectiva (alivio).
Y un buen día recibo la llamada: "Estás sentada? te operás el 17 de Marzo". Lloro de felicidad en la cocinita de la oficina. Y sé que todo va a cambiar, que lo que viene va a ser difícil, cuesta arriba, pero bueno.
Ya voy por el séptimo día de dieta líquida, en una semana me operan, pero ese es otro post...

2 comentarios:

Laly dijo...

Sos una genia, y un gran ejemplo para muchos, que pedazo de madrina le di a mi hijo!!!!!!!!!!!

Veronikita dijo...

Viste? jajaja te quiero comadreja